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The Batisfera Times

Auster y yo

Gafado. En Donosti nos robaron el tiempo y sólo pude darle para firmar El cuaderno rojo y tener un par de palabras con su hija. Ayer teníamos la segunda oportunidad. Pero otra vez el tiempo disminuyó y se adelantó, y yo no llegué a la entrevista que sí hizo mi compañero. Yo esperé en la cafetería de un lujoso hotel de la calle Velázquez, muy cerca de El Retiro. Al salir de la cafetería me crucé con él, me hizo un gesto con la cabeza y me dijo "Hi, good morning". Bien. Se acordaba de mí de Donosti, he pensado. Y bueno, menos da una piedra. Al menos puedo decir que, un día, andaba medio perdido y arruinado -cinco euros el café- por un hotel de Madrid y Paul Auster me saludó al cruzarse conmigo. Lástima que no hubiera testigos, si no podría haberle/s dicho: "Es Paul, un colega".

3 comentarios

TBT -

Perdiste la oportunidad de decirle que te recordara el número de móvil, y a ver si tenía unos 500 eurillos sueltos, que tu madre necesitaba un frigo nuevo. Qué cosas.

eltiomark -

Lo mio es menos glamouroso. Un día, currando, una todavía ministra Ana Pastor se acercó a mi y, muy sonriente, me plantó dos besos y un abrazo. Me preguntó por mi madre y me dijo que, si alguna vez necesitaba algo, no dudara en llamarla, que ya tenía su teléfono movil. Yo, atónito (igual que sus escoltas), respondía escuetamente a cada una de sus preguntas, sin sacarla de su error y sin dejar de sonreir. También le di dos besos tras su: "bueno, te dejo Miguel, que tengo que dar una rueda de prensa"

nomeacuerdo -

A mí Natalia Verveke me miró con lascivia en unas escaleras, ella y yo, solos. O eso creo.