Blogia
The Batisfera Times

Frases mías que no lo son

A veces ocurre que, leyendo un libro -u otra cosa-, uno tiene la sensación de que una frase que está ahí escrita le pertenece verdaderamente, aunque se le haya ocurrido y la haya escrito otra persona. Me ha pasado hace un rato, mientras terminaba de leer ese gran libro que es El sol de los Scorta (Salamandra), de Laurent Gaudé. Hacia el final de la novela, uno de los personajes, un cura de pueblo italiano, retirado, anciano, en momento pseudo filosófico, dice la siguiente, memorable y "muy mía" frase:

"Las aceitunas son eternas".

 Amén.

2 comentarios

nomeacuerdo -

Esa frase la dijiste en Madrid el otro día. Doy fe. Alucinante.

Gelu -

La vida --como las eceitunas-- es eterna. Cosas que ocurren. Yo tuve la misma sensación esta mañana acabando un libro de Javier Reverte, Corazón de Ulises publicado en 1999. Mi frase redonda --como una aceituna-- fue con la que cerró sus más de 400 páginas sobre la Grecia Clásica: "Un griego nunca es viejo" Quizá uno se siente joven al encontrar algo verdadero, algo inmutable. Me alegra haber coincidido contigo en una sensacióin lectora, uno de esos grandes placeres de la vidad. Un saludo.